2009
Los pibes
podían sentarse en la vereda, tocar la guitarra y chuparse un fernet. Eran las
2 de la matina. A veces se hacía mucho quilombo y algún vecino furioso
amenzaba, pero la esquina de 2 y 66 zafaba bastante. Fuera de lo común, algo
nuevo para los pibes, pero zafaba. Los travestis saludaban a los pibes y luego seguían
en lo suyo. El transa, expectante. “Acá no pasa nada, los travas vigilan el
barrio”, solía repetir la vecina. No pasaba nada. O pasaba pero todavía zafaba.
Los pibes podían sentarse en la vereda, tocar la guitarra y chuparse un fernet. Tranqui.
2012
El kioskero
de la esquina de 2 y 66 confirma que el comisario del barrio cambia, y que
también cambian los planes de la comisaria para el barrio. Los pibes miran
desde la ventana. Varios efectivos de civil tiran al suelo y esposan a los
travestis. El transa se borra. Son las 2 de la matina y pinta comprar puchos.
Hay travestis nuevos, son muchos y no paran de gritar. Se revolean botellazos
de esquina a esquina. Llama la atención la cantidad enorme de autos-clientes que
recorren la zona (Un torino desfachatado; un 147 acarreando un par de sicarios;
una Land Rover polarizada, etc. Todos recorren y dan vueltas y vueltas, hasta
que uno frena y negocia con el travesti). También llama la atención la cantidad
enorme de guachines que recorren la zona. Algunos no son tan guachines, pero recorren
el lugar buscando algo, no sé bien qué. El kioskero no es el mismo, renunció, y
ahora atienden un par de frikis que se renuevan cada dos semanas. “Va a llegar
el momento en que el resto de las esquinas sean como la de 2 y 66, y, cuando
llegue ese momento, la esquina de 2 y 66 va a seguir siendo la peor de todas
las esquinas”, opina uno de los pibes. “Vamos a tener que salir a comprar
puchos con un chumbo en la mano”.
2025
No habrá luz
eléctrica en el barrio a las 2 de la matina. Iluminará una fogata en la esquina
de 2 y 66. No cesarán los balazos durante toda la noche. El olor a podredumbre emanará de los cuerpos
en las calles. Barricadas cubrirán las entradas de cada casa. La ventanas
estarán talladas con madera y chapa. Los pibes se turnarán para dormir y para
la vigilia. Todos enfierrados, esperando a que comience el día, preparados para
robar, matar, y volver a la noche con un poco de comida.
Esta historia
puede tener otro final.
Me lo dijo
Rosa Luxemburgo.
Posta. Vos
fijate.
RJN
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