domingo, 30 de septiembre de 2012

la barbarie I


2009
Los pibes podían sentarse en la vereda, tocar la guitarra y chuparse un fernet. Eran las 2 de la matina. A veces se hacía mucho quilombo y algún vecino furioso amenzaba, pero la esquina de 2 y 66 zafaba bastante. Fuera de lo común, algo nuevo para los pibes, pero zafaba. Los travestis saludaban a los pibes y luego seguían en lo suyo. El transa, expectante. “Acá no pasa nada, los travas vigilan el barrio”, solía repetir la vecina. No pasaba nada. O pasaba pero todavía zafaba. Los pibes podían sentarse en la vereda, tocar la guitarra y chuparse un fernet. Tranqui.

2012
El kioskero de la esquina de 2 y 66 confirma que el comisario del barrio cambia, y que también cambian los planes de la comisaria para el barrio. Los pibes miran desde la ventana. Varios efectivos de civil tiran al suelo y esposan a los travestis. El transa se borra. Son las 2 de la matina y pinta comprar puchos. Hay travestis nuevos, son muchos y no paran de gritar. Se revolean botellazos de esquina a esquina. Llama la atención la cantidad enorme de autos-clientes que recorren la zona (Un torino desfachatado; un 147 acarreando un par de sicarios; una Land Rover polarizada, etc. Todos recorren y dan vueltas y vueltas, hasta que uno frena y negocia con el travesti). También llama la atención la cantidad enorme de guachines que recorren la zona. Algunos no son tan guachines, pero recorren el lugar buscando algo, no sé bien qué. El kioskero no es el mismo, renunció, y ahora atienden un par de frikis que se renuevan cada dos semanas. “Va a llegar el momento en que el resto de las esquinas sean como la de 2 y 66, y, cuando llegue ese momento, la esquina de 2 y 66 va a seguir siendo la peor de todas las esquinas”, opina uno de los pibes. “Vamos a tener que salir a comprar puchos con un chumbo en la mano”.

2025
No habrá luz eléctrica en el barrio a las 2 de la matina. Iluminará una fogata en la esquina de 2 y 66. No cesarán los balazos durante toda la noche.  El olor a podredumbre emanará de los cuerpos en las calles. Barricadas cubrirán las entradas de cada casa. La ventanas estarán talladas con madera y chapa. Los pibes se turnarán para dormir y para la vigilia. Todos enfierrados, esperando a que comience el día, preparados para robar, matar, y volver a la noche con un poco de comida.



Esta historia puede tener otro final.
Me lo dijo Rosa Luxemburgo.
Posta. Vos fijate.







RJN